Y como del dicho al hecho hay mucho trecho y como el hecho ya transcurrió vamos a valernos del dicho para resumir grandes actos y pequeños acuerdos, entre el escritor y su historia, entre su memoria y su olvido, entre tu y yo.

jueves, 8 de julio de 2010

The Never Ending Story


CONOCÍA MUY BIEN TU PIEL DORADA,
LA SEÑAL DE PELIGRO DE TUS OJOS AZULES, LA VERDADERA RAZÓN DE TUS PALABRAS…

Roberto: ¿Qué somos? Respóndeme ¿qué somos? Me tienes en el limbo. Te metes en mi cabeza, te aprovechas de mí y no sé qué somos. Dime ¿qué somos? O al menos aclárame ¿qué éramos?

Eloísa: Ya tu éso lo habías aclarado, ¿no recuerdas? Nos definiste como ‘amigos’, y después te decidiste llamarnos ‘amigos especiales’. Además, dijiste que no podíamos ser nada más hasta que nos conociéramos como persona, no en persona, sino como persona, como ser. ¿Qué éramos? No éramos nada, nunca fuimos amigos, ni tuvimos una conversación como dos personas sin interés alguno. Desde el principio hablamos como si fuéramos algo más…

...PERO DECIDÍ IGNORARLAS...

Javier: ¿Por qué ya no me quieres?

Violeta: ¿Por qué lo dices?

Javier: Ya no me hablas como antes, te siento distante. No sé, estás rara, diferente. Pregúntale a Manuela.

Manuela: Juguemos a la psiquiatra… ¿Qué te pasa?

Violeta: Es mi forma de protegerme.

Manuela: ¿De protegerte de qué?

Violeta: De él, de mis sentimientos, de sus palabras. Lo destruyes todo Javier, no vengas a hablarme como si no pasara nada.

Javier: Pero yo ¡te amo!

Violeta: A veces el amor no es suficiente…

Manuela: Relájense ustedes dos. Se conocen hace sólo 3 meses. No es para tanto. Dejen la paranoia, compórtense como gente normal.

Violeta: Dile eso a Javier.

Manuela: Game is over.

PARA PODER SER FELIZ.

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